Politeia paideia

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Política Universitaria Institucional y de Gestión

09 de Septiembre de 2010 - Acción de amparo de Ruiz Pesce Ramón Eduardo y otros.

13 de Julio de 2010 - Carta Documento de Otra UNT es posible a Cerisola

06 de Julio de 2010 - Respuesta a Cerisola

15-04-10 Petitorio al Rector de la UNT

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Política Universitaria de Extensión

15-05-12 Cartas al Director : Minería

11-05-12
Buscan que se debata sobre megaminería

10-05-12 Presentan una declaración en contra de la megaminería

09-05-12 Crece como una bola de nieve el rechazo a Minera Alumbrera en el seno de la UNT

27-04-12 Andalgalá Resiste de Pie

24-04-12 Encuentro Abierto de Bioética Sobre Minería

13-04-10 Minería Contaminante ¿Sabés lo que es? Por actores famosos

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Política Universitaria de Investigación

11-03-10 Tecnociencia y Desarrollo - Dr. Pedro W. Lobo - UNSTA

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Política Universitaria de Prensa y Comunicación

26-04-10 Debate de Docentes en Radio Universidad

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Partes de prensa

18-03-10 Debate sobre la UNT

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: : OTRA U.N.T. ES POSIBLE : :

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Otra U.N.T. es posible - Escrito programático
Ideas e Ideales para una reforma democrática y emancipadora de la universidad pública argentina

I- ¿De dónde viene la UNT?
Una visita actual a la Generación del Centenario

1. A Juan B. Terán, liderando a la Generación del Centenario –en su incardinación tucumana-, le cabe el gran mérito de haber creado la UNT, con todo lo que ello significó para Tucumán, la región del Noroeste Argentino y el país. Y tuvo una significación tan trascendente, pues encarnó un promisorio proyecto académico –científico y humanista-, que fue haciendo realidad sueños y utopías, con la vista puesta en el cielo –ad sidera visus-, sin desatender las demandas y las urgencias de la sociedad “de carne y hueso”, que transita por la vida con los pies en la tierra –pedes in terra-.

2. Hijos de su tiempo -la UNT y la generación que la creó- nacían al cobijo de una pujante República Conservadora, que en Tucumán se expresaba en una dirigencia –la de la Generación del Centenario- perteneciente a una incipiente oligarquía provincial y nacional, que logró sembrar instituciones dignas y señeras para el engrandecimiento material y espiritual de la provincia, de la región y de la República Argentina. Pero no hay que desconocer aquí que la forja de ese proyecto de educación superior, afincada en suelo tucumano e irradiando hacia el NOA, entraba en sintonía con los empeños de una “Organización Nacional” que, en su aspecto más luminoso, estaba dando el marco y la sustentabilidad para ese magno emprendimiento universitario cristalizado en la UNT. Y en sus aspectos menos luminosos, se ponía al servicio de un proyecto de nación oligárquico, no democrático.

3. Había otras voces en esa insigne Generación del Centenario, que fundaba la UNT. Una de ellas era la del filósofo tucumano Alberto Rougés; y sus utopías y sueños filosóficos quedaron testimoniados elocuentemente en su accionar público y en su obra filosófica. Fallece prematuramente, en mayo de 1945, poco después de haber asumido como rector de la UNT. Para sintonizar las consonantes disonancias (o concordantes discordancias) de estas dos voces fundacionales de la UNT, se podría decir que Juan B. Terán se atenía más a las razones de la razón y Alberto Rougés privilegiaba las razones del corazón; uno era más proclive a defender los fueros de las ciencias positivas –sin desatender por ello las “necesidades imprescindibles” del humanismo y de la historia-; el otro, atendiendo los negocios y las obligaciones prácticas -públicas y privadas-, abogaba entrañablemente por los fueros de la metafísica, de la mística y de la fragua de una sabiduría popular mestiza.

4. La UNT que se está aprestando a “celebrar” el Bicentenario Argentino (2010 / 2016), es evidente, que dista abismalmente de esa UNT de los orígenes, que plasmaba la Idea Universitaria del rector Terán o el Ideal Universitario del rector Rougés, y sus compañeros de generación. Pero, para fundamentar esta afirmación, tenemos que preguntarnos, a fondo, dónde está parada –o estancada- la UNT hoy.


II- ¿Dónde está la UNT hoy?
El tránsito desde el ayer “peronista” al hoy “radical”

1. Sin temor a equivocarnos, quizá se pueda sostener aquí que, después de Juan B. Terán, el rector más importante que tuvo la UNT fue el peronista Horacio Descole. Sin desconocer, por otra parte, los claroscuros que signan todo emprendimiento humano, en la hora concreta en que se lo acomete. Sin embargo, para validar este rectorado peronista se puede apelar al dicho de que obras son amores, y no buenas razones. Y tiene razón, las obras llevadas a cabo entonces, por las razones que fuesen, instalaron a la UNT en el mapa mundial de las artes, la tecnología, las ciencias, las humanidades y la filosofía. Se podría aducir que ese rector obró agraciado por factores benéficos de orden político-económico que caracterizaban el primer gobierno de Juan Domingo Perón, impulsado por las ventajas competitivas que generaban los tiempos de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, cuando la Argentina se beneficiaba con el afluir de oro y divisas, y cuando la “fuga de cerebros” venía principalmente de Europa hacia el país, y no al revés como, en parte, sigue aconteciendo ahora.

2. Todo ello no obstante, los argentinos –en general- y los tucumanos –en particular- sabemos muy bien que no basta el buen “viento de cola” para hacer grandes obras; obras perdurables. Para muestra basta un botón político tucumano que parangone gobiernos provinciales y universitarios que se dieron en la provincia en condiciones económicas análogamente propicias: el gobierno provincial de Celestino Gelsi -a fines de los años cincuenta y comienzos de los sesenta-, es al gobierno actual de José Jorge Alperovich –del 2003 hasta el 2011-, como el rectorado del peronista Horacio Descole es a los rectorados radicales -de cuño y cuña “franja morada”-; y éstos rectores “morados” arrancan con el médico Rodolfo Campero, cuando la Argentina retornaba a la democracia (1983), hasta el actual contador Juan Cerisola, el apadrinado por el alperovichismo, cuyo mandato expira el año próximo (2010). No hace falta ser muy perspicaz para advertir cuán pronunciada e ininterrumpida es la decadencia de la UNT desde el “peronista” Descole al “radical” Cerisola.

Universidades Franja Morada. 26 años de una vergüenza nacional

1. Esta malhadada decadencia de la universidad pública, no se crea, no es una peculiar mala fortuna de la UNT. Este paulatino desmoronamiento de la universidad pública argentina, viene dándose desde la propia recuperación de la democracia en 1983 –haciendo abstracción de los nefastos períodos de las universidades de las dictaduras, de Onganía a Videla-. Las universidades públicas argentinas, como canta el tango, están desde entonces “cuesta abajo en la rodada”. Y el común denominador de éste desmoronamiento universitario, en su conjunto, es que vienen padeciendo la hegemonía del (des)gobierno universitario a cargo de Franja Morada, la agrupación de estudiantes universitarios radicales; que viene pautando –con sus más y sus menos- el destino decadente o los desatinos ascendentes que van postrando y vaciando las universidades nacionales de la República Argentina… y todo ello luego de la recuperación de la democracia, lo que incrementa la vergüenza y la imputabilidad de los universitarios argentinos que fuimos formado en estas castigadas universidades públicas.

2. A esta altura de la nefasta situación en la que están sumidas las universidades públicas nacionales, no hay ninguna duda de que estos dirigentes estudiantiles “morados” –y los de otros variopintos colores que no se quedan rezagados en esta militancia corrupta- tienen poco que ver con los estudiantes reformistas cordobeses de 1918; aquellos podían decir con razón que habían roto “la última cadena que en pleno siglo XX les ataba a la antigua dominación monárquica y monástica. Hemos resuelto llamar a todas las cosas por el nombre que tienen –decían-. Córdoba se redime. Desde hoy contamos para el país una vergüenza menos y una libertad más. Los dolores que quedan son las libertades que faltan”, sostenían. Con razón creían estar “pisando sobre una revolución, estamos viviendo una hora americana”, exclamaba su Manifiesto Liminar.

3. Estamos en procesos preelectorales de la Universidad Nacional de Tucumán, y es una ocasión propicia para poner en debate qué idea o ideal de universidad tenemos; que es tanto como preguntar qué idea o que ideal de país y de nación tenemos. Y aquí, lo más trascendente a la hora de prepararnos para una elección de autoridades universitarias, no es hacer el conteo de con cuantos operadores, punteros, aparato, estructura o dinero contamos, sino preguntarnos cuáles son las IDEAS O IDEALES DE UNIVERSIDAD, cuáles los sueños y utopías universitarias que queremos que orienten la vida de la UNT.

4. Pero, para disputar o debatir ideas e ideales universitarios hace falta saber mínimamente sobre qué estamos debatiendo. Para lo cual hay que tomar perspectiva, y considerar –una vez más- la cuestión universitaria tal como se plantea en la encrucijada de los comienzos del siglo XXI; en el alborear del Tercer Milenio. Y uno de los nudos de la cuestión universitaria de cara al siglo XXI, dice de Sousa Santos, radica en que la inducción de la crisis institucional por la vía de la crisis financiera, acentuada en los últimos veinte años, “es un fenómeno estructural resultante de la pérdida de prioridad de la universidad pública entre los bienes públicos producidos por el Estado”. Y es clave en esto reconocer que tal “pérdida de prioridad de la universidad pública” fue, ante todo, el resultado de la pérdida general de prioridad de las políticas sociales (educación, salud, seguridad social), inducida por el modelo de desarrollo económico conocido como neoliberalismo o globalización neoliberal, que se impuso internacionalmente a partir de la década de los 80. El sociólogo portugués habla aquí de la necesidad de acometer la lucha por una globalización contra-hegemónica, que otros denominan globalización de la solidaridad o mundialización de la fraternidad, entendiendo ésta como el principio político olvidado del tríptico de la Revolución Francesa.



III- ¿A dónde queremos encaminar a la UNT?

1. Vimos las luces y sombras de la memorable tradición de la UNT; es nuestra deuda para con la fundacional Generación del Centenario. Nos asomamos, luego, a la parábola decadente de la institución de la UNT, que va desde la universidad peronista (“de” Descole) a la universidad “Franja Morada” (“de” Cerisola, u ocasionales pseudoadversarios “morados”, como la psicóloga, señora María Luisa Rossi de Hernández –vicerrectora de la UNT en “disidente” ejercicio-). Habida cuenta de que, como universitarios tucumanos, rechazamos de plano el que estemos condenados al páramo de IDEAS E IDEALES UNIVERSITARIOS que los que encarnan estos “universitarios” de la desvergüenza morada, radicalizamos el diagnóstico y convocamos a la comunidad universitaria a debatir un proyecto de UNT acorde a los desafíos del siglo XXI, proponiéndonos una “terapia” que nos ponga en camino hacia una revolucionaria reforma universitaria democratizadora y emancipadora.

2. La REVOLUCIÓN DEMOCRÁTICA en la ESCUELA será una REVOLUCIÓN DIALÓGICA, o no será. Paulo Freire, lo enseñaba, cuando en los años 60 y 70 se expandía una ola dictatorial militarista por toda América Latina, proclamó la urgencia y necesidad de esta REVOLUCIÓN DIALÓGICA para una ESCUELA LIBERADORA O EMANCIPADORA, que saliera al cruce de la “educación bancaria” u opresora. Su “PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO” y su “EDUCACIÓN COMO PRÁCTICA DE LA LIBERTAD”, enseñaron memorable e imperecederamente, que “nadie educa a nadie, nadie se educa solo, todos nos educamos los unos a los otros en diálogo sobre el mundo”.

3. Desde este marco conceptual de la REVOLUCIÓN DIALÓGICA Y FRATERNA aquí propuesto, se puede afrontar ya la cuestión última de “¿a dónde queremos encaminar la UNT?, para afrontar con inteligencia, dignidad y coraje los desafíos que plantea una REFORMA DEMOCRÁTICA Y EMANCIPADORA DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA DEL SIGLO XXI, en general, y de la UNT del siglo XXI, en particular.


UNT Siglo XXI ¿Qué hacer?
Los dolores que tenemos, las libertades que nos faltan



I. UNT: Liberación del dolor y la vergüenza institucional, o la emancipación de la universidad pública

1. En las universidades públicas argentinas, impregnadas por este cuño oligárquico “morado”, está visto que no sólo defienden el statu quo prebendarlo, clientelista y nepotista que viene imperando en las universidades hace más de un cuarto de siglo, sino que además –para colmo de males- hoy ostentan una carencia absoluta de alternativas realistas y dignas o decentes para las políticas universitarias que impulsarían si resultaran electos.

2. Lo que acontece es que las políticas educativas –en general- y las políticas universitarias –en particular- sólo pueden diseñarse al calor de IDEAS O IDEALES UNIVERSITARIOS, de los que estos “universitarios morados” ostentan una obscena desnudez. Pruebas al canto: la feroz interna universitaria en la UNT, ante las elecciones de autoridades universitarias para el período 2010/2014, viene desplegando cotidianamente por la prensa el triste espectáculo de un “culebrón” entre el candidato a rector “oficialista”, el aspirante a la reelección Juan Cerisola, y la candidata a rectora “opositora” –en disidente ejercicio, conforme a la triste figura del vicepresidente argentino, pionero en tal poco probo y moral ejercicio de un (oximorónico) oficialista-opositor.

3. Lo triste en esta triste historieta universitaria tucumana es que las dos franjas moradas que se disputan la poltrona de Juan B. Terán, vienen descalificándose recíprocamente de actos de corruptela. Y, más triste aun dentro de la tristeza, es que al parecer ambos tienen razón en esas imputaciones cruzadas. En esta farsesca diatriba a los rectorables o vicerectorables no se les cae una idea o ideal universitario. Tal parece que lo único que los mueve es quien va a manejar los fondos del “oro maldito” que viene de la mina La Alumbrera. El amargo y certero humor de la Mafalda de Quino puede ilustrar este desasosiego que despierta la UNT. Cuando el padre ve que Mafalda está viendo un culebrón televisivo, le pregunta –con tono admonitorio- qué está viendo; a lo cual Mafalda responde “Una de guerra... la guerra del guionista para no caer en las garras de la inteligencia”... Y así nos está yendo con el culebrón de la UNT.

4. Y no podemos afrontar enfrentarse lo nuevo de una revolucionaria reforma democrática y emancipadora de la UNT, contraponiendo nostálgicamente con lo que existía antes; porque lo que existió antes no fue una edad de oro universitaria, ni mucho menos –aun computando al respecto los aspectos más luminosos y progresistas que tuvieron para la UNT Juan B. Terán y la Generación del Centenario o el rectorado peronista de Horacio Descole.

5. La lucha contra las “políticas educativas” que viene implementando la globalización hegemónica neoliberal, y sus cómplices o socios menores universitarios tucumanos, demanda una resistencia lúcida y enérgica que promueva alternativas de INVESTIGACIÓN, DOCENCIA, EXTENSIÓN Y ORGANIZACIÓN UNIVERSITARIA, que apunten hacia la democratización del bien público universitario, es decir, para la contribución específica de la universidad en la definición y solución política de los problemas sociales, nacionales y globales.


II. UNT: Liberación del dolor y la vergüenza docente

1. Para afrontar terapéuticamente el dolor y la vergüenza de la DOCENCIA UNIVERSITARIA desde una GLOBALIZACION –CONTRAHEGEMÓNICA COMO GLOBALIZACIÓN DE LA SOLIDARIDAD O DE LA FRATERNIDAD, es imperioso salir al cruce de la hegemònica PEDAGOGÍA DEL OPRESOR NEOLIBERAL, contrarrestàndole, contrahegemónicamente, con la PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO, entendida como una PEDAGOGÍA DE LA ESPERANZA O PEDAGOGÍA DE LA FRATERNIDAD.

2. A la PEDAGOGÍA DEL OPRESOR de la GLOBALIZACIÓN NEOLIBERAL hay que contraponerle la PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO de la GLOBALIZACIÓN SOLIDARIA O FRATERNA, tal como viene enseñando Paulo Freire. Las ESCUELAS “DEL CENTRO” –las que vienen prescriptas, promovidas e impuestas por los países centrales (potencias hegemónicas) y los organismos financieros internacionales que ellos dirigen para preservar sus intereses, se articulan en torno al monólogo autoritario del “pensamiento único” del hoy feneciente Consenso de Washington. Los países periféricos (marginales y marginados) han de contrarrestar estas políticas forjando ESCUELAS “DE LOS MÁRGENES”, articuladas desde el diálogo emancipador, el que encarna el pensamiento plural y pluralista de hombres, pueblos y culturas “marginales”.

3. La PEDAGOGÍA DEL OPRIMIDO, aplicada a la UNIVERSIDAD PÚBLICA, para salir del marasmo en que sumió a la educación la globalización hegemónica neoliberal, ha de llevar a cabo –como se dijo- una REFORMA DEMOCRÁTICA Y EMANCIPADORA DE LA EDUCACIÓN UNIVERSITARIA, por medio de la REVOLUCIÓN DIALÓGICA y el COMPROMISO POR EL BIEN COMÚN O PÚBLICO.


III. UNT: Liberación del dolor y la vergüenza epistemológica
Liberación epistemológica e historia y agenda de la “ciencia” como mito, metafísica, ciencias experimentales y tecnociencia
(Juan Samaja)


1. “¿Qué ciencia promover en la universidad?, se preguntaba Juan Samaja en una conferencia el 21 de setiembre de 2006. Y, en el epígrafe de esa charla, ante el reconocimiento universal de la belleza y utilidad de la ciencia, se pregunta: “¿de qué Ciencia se trata, qué trabajos científicos deben material y honoríficamente se estimulados; qué ciencia será enseñada?”

2. Tampoco es casual que en su planteo introductorio Samaja vincule íntimamente CIENCIA, TÉCNICA Y SOCIEDAD, planteando los efectos perniciosos –para la ciencia y para la sociedad- de lo que en este documento se viene presentando como la GLOBALIZACIÓN HEGEMÓNICA NEOLIBERAL; y su contrapunto es entendido también aquí como GLOBALIZACIÓN CONTRAHEGEMÓNICA o, dicho en positivo, se trata de afrontar una apuesta por una GLOBALIZACIÓN SOLIDARIA O FRATERNA.

3. Se da aquí por sobreentendido que este entramado de ciencia, tecnología y sociedad se inclina por la ponderación primordial del valor de utilidad social desde el que se mide a la ciencia. Y esta postulación del “utilitarismo” de la tecnociencia, nos dice el pensador argentino, pretende tener la fuerza de una demostración matemática y sus consecuencias son imperativas: la ciencia debe ser cultivada por su valor de utilidad al servicio del desarrollo económico-social. Pero, ¿es esto realmente así?, se pregunta. ¿Se juega el valor primordial de la ciencia en su valor de utilidad económico-social?

4. Samaja cree que resolver la cuestión de la utilidad o no de la ciencia y de la técnica para la sociedad va a depender de cómo y con qué fundamentos reinterpretemos los conceptos de utilidad, ciencia, técnica y sociedad mediante una mirada (inevitablemente panorámica) a la historia social en que ellos se constituyeron. Y, para ordenar estas cuestiones, Samaja parte de un mapa conceptual brindado por Charles Sanders Peirce, para quien todo conocimiento o toda función cognoscitiva, variará en sus formas y en sus contenidos de manera muy marcada según sean los rasgos peculiares de las diferentes formas de vida a la que sirva. Samaja va desplegando estos hitos decisivos en la conformación de lo que deba entenderse por ciencia, en su imbricación con la sociedad; parafraseándolo se podría ordenarlos de la siguiente manera: a) la ciencia como mitología (o conocimiento tradicional); b) la ciencia como metafísica (o conocimiento racional); c) la ciencia positiva o físico-natural (como conocimiento experimental); y d) la tecnociencia (como innovación tecnológica).

5. Samaja advierte que optar por sólo un método de investigación, relegando a los otros, es pecar de unilateralismo; y, además, lo cierto e indudable es que hoy la principal amenaza a la educación superior universitaria –en su triple misión de docencia, investigación y extensión- está siendo planteada por la desmesurada presión de las políticas mercantilistas, que exaltan las formaciones societales, lideradas hegemónicamente por gigantes empresas multinacionales o transnacionales, en detrimento de las políticas públicas de los estados nacionales.

6. Para alcanzar estas metas, continúa Samaja, los organismos al servicio de las transnacionales han lanzado programas de financiamientos multimillonarios, destinados a transformar la educación superior en un mercado de conocimiento, atacando a las instituciones públicas con el argumento conocido de su ineficacia, burocratismo o atraso científico-tecnológico. Pero, como lo afirmó el experto brasileño M.A. Días, “lo que se debate aquí es mucho más que el dinero: es si la educación de los ciudadanos va a seguir en manos de los gobiernos democráticos o de las multinacionales. ¿Quién va a definir la educación de nuestros hijos? ¿Bajo el control de quiénes estará la formación universitaria?”.


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